Treinta y nueve chicos de las comunidades guaraní, chané, wichí y chorote trabajan con muchísimo esfuerzo para reunir el dinero que todavía falta y poder realizar su viaje de egresados a Mendoza. Venden dulces, miel y otros productos y, en cada evento, arman un pequeño quiosco donde ofrecen panchos, papas fritas y gaseosas. Cada venta los acerca un poco más a ese sueño.
El hermano Juanpi, franciscano que los acompaña de cerca, nos cuenta además algo que vuelve este viaje todavía más importante: son pocos los chicos que logran terminar la secundaria y la posibilidad de participar del viaje de egresados se convierte en uno de los grandes incentivos para completar sus estudios.
Desde Fundación UNIR vamos a colaborar para completar los fondos que todavía faltan y ayudarlos a hacer realidad este viaje tan esperado.
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