Esta vez comenzamos a acompañar a una nueva familia y aprovechamos el primer encuentro para llevarles regalos especialmente elegidos. Una de las chicas soñaba con una mochila de capibara y uno de los chicos quería una pelota de fútbol, así que tratamos de cumplir exactamente con esos pequeños deseos.
También acercamos ropa, algunos útiles y distintos elementos para la casa. Son ayudas sencillas, pero que permiten conocer mejor a cada familia y empezar a construir un vínculo basado en la confianza y el acompañamiento.
Para nosotros siempre es una alegría enorme poder entregar algo que un chico realmente espera y ver su cara cuando lo recibe. Este encuentro es también el comienzo de una relación que esperamos seguir fortaleciendo desde Fundación UNIR.
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