La familia Zerpa vive en Valle Encantado y forma parte de esas historias que para nosotros van mucho más allá de una ayuda puntual. Nos conocemos desde hace muchos años y todos sus hijos estudiaron en la escuelita de Isonza, donde comenzamos a compartir distintos momentos y acciones.
Con el tiempo, ese acompañamiento se transforma en una relación muy linda de confianza y amistad. Por eso volvemos a visitarlos, conversar, saber cómo están y compartir un rato juntos, sin que necesariamente haya una entrega o una actividad especial.
Para Fundación UNIR, acompañar también significa estar presentes y sostener los vínculos en el tiempo. Nos alegra mucho volver a encontrarnos con familias queridas y seguir construyendo una relación que ya forma parte de nuestra historia.
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